Cuentos

Un día con Laura


Verónica Cygnus
(26 años- 3/11/07)

Amordazada recientemente y con los ojos vendados, en una nauseabunda celda escucho el gruñir de los perros y sus respiraciones cerca de mi…¿como fue que llegué hasta aquí?…
¡soy inocente, inocente!, grita mi mente cegada…¡tengo pánico, quiero vivir!, me digo al sentir
la proximidad de la cálida luz que traspasa mis blancos obstáculos.
Escucho pasos y ordenan a las fieras para que se detengan:
-¿Por que lo hiciste Laura, por que fuiste con la policía y nos delataste?- preguntaba mientras pasaba su palma burdamente por mi cara-.- ¿No te das cuenta que has puesto en peligro a la familia?-continua quitándome la mordaza-.
-¿Padrastro?…¡po-po-rrr-favorr, ya ba-bas-ta-ta, no me hagas es-to-to, por ffavor, por favor!-.
-¡Tu te lo buscaste, te dije que te quedaras callada!…- y acto seguido me golpeó la cara. Otra vez sentí esa tibieza aflorar y correr por mis labios-…¡ahora sabrás lo que te pasará!…-
-¡No, no, no me toques, bestiaaaa!…- y volvió a golpearme. Desde ahí no recuerdo más. Minutos después me encontré sin la venda en mis ojos pero cubierta de tierra, orina, sucia!, ¡completamente sucia!. Intenté reconstruirme cubriendo mi miseria con los rastrojos de ropa que resultaron de los recuerdos que invadieron éstas paredes, volviéndose realidades asfixiantes mezcla de llanto, vomito explosivo y desvanecimiento ante mis huesos.
-¡Nos vamos, levántate!- dijo el espectro sujetándome por los brazos y en vilo.
-¡No , la brigada de delitos sexuales viene en camino. Te van atrapar. Se terminó- le enrostré zafandome de sus zarpas al recurrir hacia la seguridad potente en la perdida total.
-¡Nadie te creerá, mírate…Tu cordura te condena, estás enferma!- avalanzandose a mí para golpearme.
-¡Ya no más!-y desde mis entrañas , mi vergüenza y rabia, me defendí como gato de espaldas.
Luego de unos segundos logré su derrota. Cuando lo vi completamente enrollado pensé en borrarlo pero ya lo está. Fue así como sentencié:
-¡De alguna forma la Verdad siempre saldrá a la luz, de alguna forma, yo Laura, siempre saldré a la Luz!- y salté por esa ventana con los barrotes sueltos…-¡No disparen señores, mi asesino está encerrado adentro!-. Fue como todo finalizó.



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